Formato ultradistancia · Bikepacking
Una carrera que dura días, no horas. Sin etapas y con cero asistencia. Salís, arranca el reloj y no se detiene hasta la meta. Dormís donde caiga la noche. Cargás lo que vas a necesitar. El resto lo resolvés en el camino.

Eso es el ciclismo de ultraendurance: ultradistancia autoasistida, lo que en inglés llaman self-supported o unsupported. El corredor va solo, sin apoyo externo, por distancias que empiezan donde terminan las carreras normales. Puede ser montaña, gravel o asfalto. Casi siempre es las tres cosas en la misma ruta.
Acá no gana el más rápido. Gana quien administra mejor el sueño, la comida, el clima y la cabeza. Isa Herra lo dice en una frase: "Tu mente te llevará más lejos de lo que pueden tus piernas."
Tiene fecha de nacimiento. En 2008, un grupo pequeño de ciclistas se lanzó a correr la Great Divide Mountain Bike Route —de Banff, Canadá, hasta la frontera con México, unos 4.400 km por las Rocosas— sin cuotas, sin premios y sin apoyo de nadie. Lo llamaron Tour Divide, y todavía se corre igual: amateur, autoasistido, con el reloj andando de día y de noche. Es el evento que definió el ultraendurance fuera del asfalto.

En 2013, un británico llamado Mike Hall llevó esa idea a la ruta europea con la Transcontinental Race: cruzar Europa entero, solo, por el trazado que cada quien elija, pasando por unos pocos checkpoints obligatorios. Esa carrera volvió global al deporte. Mike Hall murió en 2017, atropellado mientras competía. El deporte que ayudó a levantar no paró de crecer.
Ya no es cosa de cuatro excéntricos. El ultraendurance mueve gente en todo el mundo, y lo hace por dos caminos que conviven.

Están las carreras duras de élite —rutas fijas por Kirguistán, Marruecos, los Andes o el desierto español— donde los mejores del planeta se juegan récords casi sin dormir. Y están los eventos masivos "no race", como el Tuscany Trail en Italia, que en 2025 juntó a más de 6.000 ciclistas de todo el mundo sin cronómetro ni clasificación. Puro gusto de rodar.
En medio de esos dos extremos cabe casi cualquiera. Y hay algo que marca el momento: cada vez más mujeres corren, ganan y organizan. Across Andes, la primera ultra de Chile, la fundó una mujer. Isa Herra fue la primera persona en darle la vuelta completa al perímetro de Costa Rica en bicicleta.
Estas carreras marcan el pulso del deporte. Todas comparten el mismo ADN autoasistido. Cada enlace lleva a su sitio oficial.

Las fundadoras y las grandes travesías
Las montañas más temidas
Europa autoasistida
América
En julio de 2026, Isa Herra completó la primera edición de CR360 (Costa Rica 360): la vuelta entera al perímetro de Costa Rica en bicicleta. Cerca de 2.000 km y más de 30.000 metros de desnivel, de frontera a frontera y de costa a costa, sola y autoasistida, en 9 días y 13 horas. Nadie lo había hecho antes.

Con esa vuelta, Costa Rica entró al mapa mundial del ultraendurance con una propuesta que no existe en ningún otro lado: darle la vuelta completa a un país, de mar a mar, sin salirse de él. En 2027 la ruta se abre como competencia —individual o en parejas— para ciclistas de todo el mundo.
Costa Rica ya tiene su ultra. Y arranca en tu propia frontera.
Fotografías de archivo: Unsplash y Pexels (licencia libre). Foto de CR360: archivo del evento.